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¿Quieres saber cómo vender una idea, servicio o producto?

Artículos

Hola. Soy Federico Isabella el profesor del curso de Oratoria Emocional.


Quería empezar a compartir contigo material valioso sobre la Comunicación Oral. 

No encontrarás aquí los “secretos mejor guardados de la historia de la oratoria nunca antes revelados”, ni las supuestas técnicas hipnóticas usadas por legendarios líderes ni cosa que se le parezca. 


¡Ya hay mucha fantasía en el mundo como para sumar una más!

Lo que sí hallarás es un plan exhaustivo de todos los elementos a tener en cuenta a la hora de tener que dirigirse a una audiencia, desde entender el por qué biológico e instintivo de los problemas para hablar en público y el miedo a la exposición y  sobre todo de cómo poder superar esta limitación tan desagradable, pasando por concienciar que los motivos de la acción en el ser humano son mucho más emocionales que racionales y finalizando en manejar con precisión los principios de la persuasión para no solo hablar sino poder movilizar a nuestros escuchas. 

A comienzos de siglo 20, el legendario profesor de oratoria Dale Carnegie comprobó que existía una absurda relación inversa entre lo que realmente le importaba y preocupaba a la mayor parte de las personas y los libros que se encontraban en las mejores bibliotecas de Estados Unidos. 

Sobre los hábitos de los pingüinos en la Antártida encontró cientos de referencias, incluso que había 189 libros sobre los gusanos y sus vicisitudes.

 

Pero cuando se buscaba material sobre cómo enfrentar las preocupaciones, el estrés o como hablar en público y poder llegar a la fibra íntima de las personas prácticamente no había nada. Si bien hoy es mucho más fácil encontrar material relacionado, la inmensa mayoría de nuestros jóvenes y adultos poco y nada de formación  han tenido al respecto. 


Aun los más respetados e inteligentes egresados universitarios de la actualidad carecen de una buena formación práctica en oratoria persuasiva, tampoco saben cómo vender sus servicios ni mucho menos cómo desarrollar una empresa propia.

Nadie les habló siquiera en sus miles de horas de clases de cómo lidiar con el miedo, la ansiedad ni el estrés. 

Tampoco hubo aprendizaje en lo que hoy se han dado llamar habilidades blandas como liderazgo, inteligencia emocional e inspiración de grupos humanos.

 

Brilla por su total ausencia todos los grandes consejos que ya hace un siglo nos legara Carnegie en Cómo ganar amigos e influir en las personas, material obligatorio para todo aquel que quiera mejorar sus relaciones humanas.

 

El mismo autor nos dice que no hizo otra cosa que recopilar la inmensa sabiduría al respecto de clásicos de la filosofía como Pitágoras, Sócrates, Platón, Marco Aurelio, Séneca, Epícteto, Confucio, Jesús, Buda, y Lao Tsé entre otros tantos. 

Este material por lo tanto no pretende decir cosas originales, intenta transmitir viejos saberes en nuevos formatos, con ejemplos actuales y nombres más familiares para nuestra época.

Es imperioso que nuestro mundo vuelva al viejo concepto de Educación, que en su etimología apunta al arte de conducir hacia afuera lo mejor y de la manera correcta la riqueza interior del alumno.

Como dijo el inmortal Pitágoras: 


“EDUCAR no es dar solamente carrera para sobrevivir, sino especialmente TEMPLAR EL ALMA para las DIFICULTADES DE LA VIDA”

Modernamente a esta capacidades le llamamos inteligencias múltiples, y está bien que cada época le ponga nombre a las cosas, pero verás que todos los grandes educadores del mundo clásico se enfocaban especialmente en considerar al humano como un ser integral en donde sólo podía haber SALUD si el desarrollo físico, emocional, mental y espiritual avanzaban lo más parejo posible.

Desde la caída del Renacimiento, parece que solo consideramos humano a nuestra cabeza, y por tanto todo lo que queda del cuello para abajo no entra en la formación académica.

Lógicamente esto ha generado híper desarrollo mental y raquitismo manual, emocional y espiritual.

 

Si tuviésemos que llevar esta realidad a una imagen veríamos cabezas súper infladas montando delgadísimos y famélicos cuerpecitos de cristalina fragilidad. 

Aún hoy a los grandes trabajos suele llegarse por un abultado y florido Curriculum Vitae  sumado a una excelente escolaridad, pero se avanza dentro de las empresas por habilidades emocionales, por ser confiable, amable, capaz de trabajar en equipo y lidiar con la presión. 

Y de todas estas capacidades la educación formal sigue estando prácticamente omisa, más allá que ocasionalmente brinden algunas charlas o seminarios… teóricos claro está. 

No culpemos a nuestros padres ni a ningún profesor en particular. A ellos tampoco los formaron en estos asuntos. Una cosa es haber tenido una materia teórica al respecto y otra muy distinta es asegurarse que este saber haya llegado a nuestra acción y no solo que se amontone en la teoría con miles de otras ideas que memorizamos para sacarnos de encima una materia.

Demasiado hacia afuera nos hemos enfocado olvidando la dimensión interior. Quizás esto nos ayude a entender la carencia de conocimiento del mundo emocional y como relacionarnos con el entorno.

El crecimiento de la violencia de todo tipo, de los divorcios, de las peleas familiares, de los ambientes laborales tóxicos, del crecimiento demencial de los suicidios juveniles y el llevar la vida humana únicamente a una lucha por la supervivencia y la adaptación del más fuerte,  es un claro indicador de nuestro naufragio cultural en cuánto a medios y finalidades. 

Aunque en principio no sea tan evidente, cada vez que una persona tiene que enfrentar un público, afloran en quien habla y en los que escuchan profundas necesidades de ser comprendidos, de sentirse apreciados y reconocidos. 


Todas nuestras inseguridades y falencias quedan expuestas.


Quien no esté templado y bien enfocado en por qué y a hacia dónde quiere dirigir a los oyentes, probablemente fracase o quede a medio camino. Buena parte de nuestro nerviosismo y falta de claridad se apoya acá. Tampoco logran captar la atención de los demás porque ellos no sienten tener nada importante que decir.

 

En nuestros cursos nos proponemos alimentar esa dimensión emocional rara vez trabajada.


A lo largo de los artículos y vídeos podrás encontrar más que suficientes herramientas para estar bien preparado para hablar a los demás, pero especialmente buen material para conocerse a sí mismo y llevar hacia afuera lo mejor que tenga por dentro. 

El animarse a hablar con gracia y elocuencia ante el público será uno de los mejores ejercicios de trabajo interior y desarrollo personal que pueda hacer jamás. 

Le permitirán conocer sus gestos, sus palabras, su mirada, el tono de su voz, su forma de pensar, conocer su mundo emocional y la forma que afecta al entorno. 


Será un apasionante viaje para descubrir sus motivos y propósitos en la vida y cómo podría ayudar a quienes te escuchen a avanzar en sus propias vidas.

¡Querido orador, siempre habrá gente a favor o en contra de sus ideas, pero luego de procesado y aplicado este material, nadie podrá decir que no le entendió nada o que se aburrió!

“Una persona que no arriesga nada por sus ideas, o no valen nada sus ideas, o no vale nada la persona”. Platón


¿Qué te puede aportar realizar el curso con nosotros?
•    Inspiración y conocimiento interior para clarificar el por qué y hacia dónde quiero llegar
•    Superar las barreras del nerviosismo, el miedo y la timidez
•    Saber persuadir a cada público en particular a través de la INTELIGENCIA EMOCIONAL
•    El aporte de las actuales Neuro-Ciencias para impactar a los "3 cerebros"
•    Saber cómo llegar a la emoción y sentimientos de sus escuchas
•    Técnicas actualizadas para ordenar el material y organizar sus pensamientos
•    Determinar con toda claridad la IDEA PRINCIPAL
•    Manejo del lenguaje no verbal para proyectar una buena imagen
•    Crear comienzos atrapantes y ganar la Atención desde el inicio
•    Las claves para Vender una idea, Servicio, un producto o imagen
•    Estrategias para diagramar los medios audiovisuales apropiados
•    Manejo de olvidos, preguntas difíciles y ruidos de la comunicación
•    Uso exacto del Humor para generar un auditorio receptivo y relajado
•    Pronunciar cierres efectivos que pongan en marcha a nuestros escuchas

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